Emitir en directo en Nadi: tu cámara, en tu propia página
Emitir en directo en Nadi significa que tu cámara se abre en el navegador y tus miembros te ven en la página del evento. No hay nada que instalar ni ningún enlace que enviar. Pulsas un botón para empezar y otro para terminar, y la grabación se publica sola en tu sala, donde se queda y sigue dando dinero — y puedes sacarla de la sala, descargarla o borrarla cuando quieras. Esta página recorre todo el camino, desde la lámpara que tienes delante hasta el último botón.
Qué es un directo en Nadi
Es tu cámara funcionando dentro de tu navegador. Pulsas un botón, tu cara sale, y quien tenga abierta la página del evento te ve. Esa es toda la máquina.
No se instala nada. Ni Zoom, ni Meet, ni programas de emisión, ni claves de stream, ni una segunda cuenta para ti ni para ellos. Basta un móvil con navegador, y el móvil es lo que va a usar casi todo el mundo.
Como el directo se ve dentro de la página, quien pueda abrir la página puede verlo. En un taller con entrada, o en cualquier evento dentro de una sala de pago o privada, esas son las personas que han pagado y nadie más. Un enlace se reenvía a cien desconocidos en un segundo; una página con puerta, no.
En una sala gratuita que puede leer cualquiera, el directo es tan abierto como la sala. No es un ajuste que se te haya olvidado: es el mismo alcance que tenía un enlace de reunión. Conviene saberlo antes de decir en una sala gratuita algo que querías decir solo a tus miembros.
Las dos maneras de empezar
Con tiempo: crea un evento en tu calendario y, donde normalmente pegarías un enlace de reunión, elige «Emitir en directo en Nadi». Tus miembros ven el evento, apuntan la fecha y vuelven a esa misma página a la hora. Tú la abres y empiezas desde ahí.
O ahora mismo: donde tu sala lo ofrezca, hay un botón «Empezar directo» arriba del todo. Lo pulsas y el evento se crea solo, así que una idea que se te ocurrió hace treinta segundos puede estar en el aire antes de que se te escape.
Las dos maneras acaban en el mismo sitio: una página de evento contigo dentro y una sola dirección que enviar a quien pregunte dónde se ve.
Cinco minutos antes de empezar
- Ponte luz en la cara. Una ventana o una lámpara delante vale más que cualquier cámara que puedas comprar.
- Apoya el móvil en algo. Diez minutos sosteniéndolo se notan en la imagen, y tu brazo te dirá lo mismo.
- Usa un wifi de fiar, o datos con cobertura llena. Una conexión floja es lo único que el público no perdona.
- Enchufa el móvil. Una hora de cámara vacía la batería más rápido de lo que crees.
- Di la primera frase en voz alta una vez. Es la única parte que oye todo el mundo.
Y una regla pesa más que las cinco: no cierres la página. Tu cámara vive dentro de ella. Si bloqueas el móvil, te vas a otra app o dejas que la pantalla se apague, la cámara se para y el directo se acaba contigo. Sube el tiempo de apagado de pantalla antes de empezar y deja el móvil donde no tengas que cogerlo.
Mientras estás en directo
La página pone «En el aire» todo el rato que estás emitiendo. Esa es tu prueba de que la señal sale de verdad, así no tienes que dudar.
Nadi guarda una copia mientras hablas. Sube a trozos sobre la marcha, así que no hay una espera larga al final y un corte de red te cuesta los últimos segundos, no la hora entera.
Cuando termines, pulsa «Terminar directo» y espera un momento. El último trozo de la grabación termina de subir después de pulsarlo, y la página te va contando: «Estamos terminando tu grabación. No cierres esta página». Déjala abierta hasta que ese mensaje desaparezca. Cerrar la pestaña antes de tiempo es el único fallo que te deja sin nada que publicar.
Si el guardado falla, el directo sigue. Nadi te dice en qué minuto se paró y te deja hablando. Una grabación rota nunca se lleva el directo por delante.
Qué ven tus miembros
Abren la página del evento y le dan al play. No hay app que bajar, ni número de reunión, ni sala de espera, ni registrarse en ningún otro sitio si ya están en tu sala.
Pueden escribir debajo del evento mientras miran, así que las preguntas llegan al mismo sitio donde vivirán después las respuestas.
No ven cuánta gente está mirando, y tú tampoco. Nadi prefiere no enseñar ningún número antes que enseñar uno que no puede sostener.
La grabación se publica sola
Cuando pulsas «Terminar», la grabación se publica sola. Se queda en la página del evento para quien se perdió la hora, y sale una publicación en tu sala para que la gente la encuentre de verdad. No hay nada que recordar ni nada más que pulsar.
Y si el evento era un taller de pago, la grabación sigue vendiendo plazas mucho después de ese día: la misma hora, cobrando dos veces.
¿Cambias de idea? La página del evento guarda tres botones debajo de tu grabación, y ahí se quedan. «Sacarla de la sala» quita la publicación de tu sala y deja el vídeo en la página del evento; «Ponerla en la sala» la devuelve. «Descargar» guarda el archivo en tu móvil o tu ordenador. Y «Borrar el vídeo» quita la grabación también de la página del evento, y el archivo desaparece al día siguiente.
Cuántas horas tienes
Todas las salas pueden emitir, también las gratuitas. Lo que compra un plan es cuánto.
- Gratis: 5 horas de directo al mes.
- Pro: 25 horas al mes.
- Max: 100 horas al mes.
Solo cuenta la emisión. Las repeticiones no cuentan nunca: una vez guardado el directo como publicación, tus miembros lo ven las veces que quieran y no se te descuenta ni un minuto.
La cuenta vuelve a empezar el día uno de cada mes. Nadi te avisa cuando te estás acercando al límite y, si se acaban, te lo dice claro: un plan mayor trae más horas.
Nadie puede salir contigo en cámara, y es a propósito
Esto es un escenario, no una conversación de ida y vuelta. Una persona emite; las demás miran y escriben. No hay forma de subir a un invitado a la pantalla ni mano que levantar.
Está hecho así queriendo. El vídeo de un solo sentido llega a miembros en redes donde el vídeo de ida y vuelta no llega, y quedarnos de este lado de la línea es lo que hace que Nadi se abra para miembros que, si no, necesitarían un rodeo para llegar hasta ti.
Por eso las dos opciones del evento sirven para dos trabajos distintos. Elige «Emitir en directo en Nadi» cuando el que habla eres tú. Pega un enlace de reunión cuando necesites conversación de verdad con invitados: ese camino no ha cambiado, se abre en otra pestaña y funciona como siempre.
Cuando algo va mal
Cuatro mensajes cubren casi todo, y cada uno tiene un solo paso detrás.
- «Nadi no ha podido abrir tu cámara». El permiso lo está reteniendo el navegador, no Nadi. Permite la cámara y el micrófono para este sitio, recarga la página y vuelve a pulsar el botón: en el móvil el permiso suele esconderse tras un iconito en la barra de direcciones.
- «El directo no se puede ver en esta red». Esto lo ve un miembro, no tú. Algunas redes bloquean el vídeo en directo y dejan pasar lo demás, así que el resto de Nadi le sigue funcionando. Dile que la repetición estará en esta misma página, y luego asegúrate de que esté.
- «Tu grabación no ha terminado de guardarse». De ese directo no hay nada que publicar. Casi siempre es que la página se cerró o se recargó antes de que acabara la subida. La próxima vez, quédate en la página después de «Terminar directo» hasta que el mensaje desaparezca.
- «Retomar la emisión». El evento sigue creyendo que estás en el aire, pero esta página no está mandando nada, normalmente porque se recargó. Púlsalo para retomar el directo.
Y si la imagen se ve bien pero no te oye nadie, es el permiso del micrófono, siempre. Está en el mismo sitio que el de la cámara.